Seguridad Política & Seguridad Estratégica

Encuentro Antiimperialista Mundial 

fragmento


Assisi  Umbría
Italia, agosto 2000
30 de julio - 6 de agosto

 

 

1) Desde la prensa obrera a la Internet

a) Palabras preliminares
b) La creación
c) El despertar de los trabajadores
d) La prensa obrera
e) Formación de cuadros político-técnicos
f) El concepto tecnológico como modelo  


A. Palabras preliminares

 Al tener que referirme a los cambios que nos han impuesto las comunicaciones actuales, considero imprescindible citar las proezas que otros seres humanos realizaron en otros tiempos, para que nos sirvan de modelo de lucha y organización. Sin ser historiador —aunque mi poesía es un instrumento de la historia—, me veo en la obligación de hacer una breve reseña sobre un aspecto del movimiento obrero en Chile, estableciendo un paralelo entre el desafío que constituyó la prensa para este movimiento y lo que es para nosotros la Internet. Creo que es fundamental detenerse ante los mecanismos que estos trabajadores crearon para defender sus intereses y conquistar un mundo mejor, especialmente hoy, cuando la izquierda sufre una fuerte depresión ideológica.

 B. La creación

 Las expresiones del arte no son patrimonio de una sociedad económica ni de una organización política que crea saber el camino de la verdad, aunque quienes interpreten el sentir social sean producto de esa misma realidad. El arte es una expresión natural o cognoscitiva que se manifiesta en los diferentes estadios donde labora, vive y recrea el ser humano. Desde la actitud espontánea al tararear una melodía, hasta la necesidad de expresar los estados mentales de la realidad a través de formas estéticas que demandan la elaboración de complejas psico-estructuras para poder describir o retratar el mundo circundante, son expresiones naturales que celebran la libertad del ser humano.

 Todas estas expresiones viven bajo el asedio y se ven condicionadas por el dinero, ya sea mediante modelos de pensar, vestir, caminar, cantar, pintar y escribir, como por las otras tantas formas de recrear el mundo inmediato. El objetivo es condicionar al ser humano a cierto estado y modelo de vida que obedezca a las necesidades de un patrón económico específico, negándole su libertad y su derecho a soñar.

 C. El despertar de los trabajadores

 Los modelos de explotación establecen marcados hábitos de conducta y formas de vivir que se transforman en tipos culturales, llevando al explotado a sumirse en una naturaleza de mercancías que lo enajena de su propia identidad, transformándolo en esclavo de un modelo que lo sume y consume como un mero carburante de producción.

 Para salir de la miseria que imponen los grandes humanistas propietarios de los recursos y medios de producción, el trabajador se organiza entre los trabajadores y, juntos, sueñan y elaboran mecanismos de defensa que les permitan proteger sus intereses de explotados. No es extraño que, durante la gestación del movimiento obrero en Chile, la lucha se diera en torno a establecer cambios culturales, no negándolos, sino reemplazando las oprobiosas expresiones impuestas por el capital por otras que obedecieran a las necesidades de los trabajadores. Para ello, después de las grandes luchas orales, los trabajadores establecieron organizaciones mutualistas cuyo fin era promover un nivel de estructura que les permitiera una mejor defensa de la libertad.

 Es así como, después de muchos intentos de organización con el perfil mutualista, se crea en el año 1909 la Federación Obrera de Chile (FOCH). Se adhieren a esta nueva institución las uniones gremiales que representan a los diversos sectores en que laboran los trabajadores. Los marítimos, los ferroviarios, los mineros, etc. se encuentran representados en la Federación Obrera de Chile.

 “La gran fuerza que anhelamos desarrollar no es para violentar y aplastar a nadie, es a mi juicio para crear la nueva sociedad que ha de libertar a capitalistas y obreros de la esclavitud del régimen en que viven, no aplastando a una clase, sino construyendo con su actividad, su fuerza, su inteligencia, elementos constructivos de la nueva sociedad libre...”[i]

 Es en el norte de Chile, donde se encontraban los grandes yacimientos de nitrato y minerales, que después de la Guerra del Pacífico se abrieron grandes centros industriales, formándose densas poblaciones obreras, mientras que en el centro del país la industria manufacturera, producto de la explotación en el norte, comenzaba a adquirir un despegue económico.

 Fueron importantes los primeros niveles de organización de los obreros. Aquí se reconocen como hermanos de clase y se dedican a intercambiar informaciones que les permiten conocer lo que sucede en otros recintos laborales. Los obreros realizaban actividades de carácter colectivo donde se introducían textos recitados, pequeñas obras de teatro, cantos populares y otras expresiones. Estas manifestaciones denunciaban el maltrato que recibían, como también el placer de descubrirse unidos en una misma lucha por la libertad. Los trabajadores despertaban así una conciencia como necesidad de identificación, que se imitaba en otros centros de labor. 

“La educación, cada vez más desarrollada y más completa irá elevando la cultura de los individuos y de la sociedad, contribuirá, mientras más avancemos, hacia el porvenir a dotar a cada individuo y, cada sociedad de una perfecta noción del derecho de la libertad”[ii] 

La transmisión oral había llegado a su límite: se tenía que avanzar bajo un modelo inequívoco que no desvirtuara el pensamiento que alimentaban los nuevos requerimientos de cambio de los trabajadores. Aquí, la necesidad de comunicación impuso el primer cambio cultural a los obreros, quienes ya se preparaban para asumir los desafíos de la nueva empresa. Si bien el primer cambio cultural lo establecen cuando se deciden a actuar en defensa de sus intereses, en nuestro caso tal acción se realiza cuando rompen con la transmisión oral y adquieren medios de prensa.

 Durante todo este proceso ya existía el espionaje organizado. Los patrones se encargaban de monitorear el movimiento de las masas obreras, intercambiando información por favoritismos. Esto llevó a que muchos intentos de organización fallaran en su gestación y que quienes incitaban a estos niveles de desafío fueran perseguidos. La persecución variaba desde una mera reprimenda laboral hasta una golpiza en la oscuridad; desde la pérdida del trabajo y el despojo de los pequeños bienes, hasta la muerte accidental o el tiro a mansalva. Es importante destacar que las policías privadas de estas empresas constituían una amenaza directa para los trabajadores.

 En la medida que avanzaba el desarrollo orgánico de los obreros, quienes creaban redes orales que se extendían a través del desierto, llegando con cierto retardo a cubrir todo el país, se vieron enfrentados al soplonaje que les minaba considerablemente el desarrollo. 

El espionaje que realizaban las compañías y el Estado impuso a los obreros complejas astucias y niveles operativos que los llevaron a crear mecanismos de defensa adecuados para tal fin. Era normal que en una sociedad de extrema pobreza existieran los soplones, pues estos consuetas de los “jefes”, desesperados ante el sufrimiento, sólo veían esta salida a la miseria que vivían. Pero fue el estudio y reconocimiento de esta manifestación anti obrera lo que llevó a establecer niveles de clandestinidad que transformaron en sombras entre las sombras los primeros pasos de la lucha obrera. Todo no fue fácil: ante las demandas organizadas con carácter general, el Estado, bajo la presión del capital, respondió masacrando a grandes masas obreras, incluyendo mujeres y niños.

 D. La prensa obrera 

 El estado de conciencia de la masa obrera fue adquiriendo un nivel técnico que los empujó a aprender el manejo de los medios de comunicación. Pero no bastaba con crear medios de información: también fue necesario que los trabajadores crearan programas de alfabetización, compuestos por otros trabajadores que, después de las largas jornadas de labor, se reunían con los analfabetos para que aprendieran a leer y pudieran comprender mejor a otros obreros que, en otras partes de la tierra, se batían por defender los mismos derechos.

 La imprenta obrera fue un valioso instrumento que cambió los métodos de lucha de los trabajadores. Allí se mostraba, en forma didáctica, la explotación y, al mismo tiempo, se ofrecían posibilidades de organización que permitían al trabajador tomar iniciativas que invitaban a recrear su realidad. Se creó así un fuerte contingente de intelectuales obreros, que después se transformarían en el pilar ideológico del país. 

“La prensa es un arma poderosa y los socialistas tienen un gran cariño por la prensa y gastan gran actividad para su progreso. Desde las columnas de la prensa el socialismo hace notar gráficamente los absurdos y defectos monstruosos que existen todavía en el día de hoy amparados por la sociedad burguesa y adoptados como costumbres.”[iii] 

El Estado, preocupado por la conciencia que adquirían los trabajadores, actuó con inmediata y firme decisión: clausuraban las imprentas obreras, perseguían a sus redactores y, en muchos casos, cuando los obreros descubrían que la autoridad vendría a requisar sus valiosos instrumentos de liberación, desarmaban las pequeñas imprentas y cada obrero se llevaba una pieza para esconderla en su casa. Después que los aparatos inquisidores se retiraban, volvían a instalar las máquinas en otros lugares, para continuar con la necesidad de defender sus derechos y llegar a todos los trabajadores. 

“Procuraremos obtener todo los que aspiramos por la fuerza de la razón, pero, si los oídos de los dirigentes se quedan sordos, haremos sentir entonces el efecto que produce la razón de fuerza, sin vacilaciones y al precio que las circunstancias lo requieran”[iv] 

Para establecer la creación de medios de prensa obrera, los trabajadores alcanzaron a reunir grandes sumas de dinero mediante actividades en beneficio del desarrollo del trabajo comunicacional. 

“La prensa nace a la vida del periodismo obrero con el propósito de analizar..., la emancipación de las clases oprimidas... No ha habido un solo diario que haya dicho o que haya sabido interpretar nuestros propósitos con las alturas de mira...”[v] 

No tiene importancia analizar aquí las tendencias ideológicas que se fraguaban al calor de la emancipación de la clase trabajadora; lo importante es que constituían un despertar y, como todos los despertares, imponían direcciones ideológicas diversas, pero con una misma preocupación central. 

“Queremos que todos contribuyan, en las diversas aspiraciones de cada cual, a dar cima con los propósitos que nos son comunes. El deber de la prensa obrera supone rebatir ideas del adversario o del enemigo.”[vi] 

E. Formación de cuadros políticos

 Una de las preocupaciones que se planteaban en la labor de defensa de sus necesidades fue el compromiso de sostener esos derechos, poniendo fin a las actitudes voluntariosas, las cuales, por su género, se transformaban en expresiones impredecibles que no permitían establecer programas de trabajo adecuados a la necesidad. Por otro lado, tales expresiones de voluntad espontánea eran carentes de conciencia social, por cuanto negaban el compromiso real del obrero con la lucha que se gestaba. Se insistía en instruir al trabajador, quien llegaba a establecer una conciencia que revitalizaba a las organizaciones obreras.

 Tuvieron que enfrentar muchas batallas, y este fenómeno ha sido acuciosamente estudiado por los responsables de esta área, llevándolos a establecer interesantes teorías sobre la vida de los obreros, que no dejan de sorprender.

 Al referirnos al movimiento obrero en Chile, sin duda nos encontramos frente a un gran evento histórico, que constituye un legado trascendental en la vida política y social de los chilenos, especialmente cuando este movimiento se sostuvo bajo un carácter autodidacta y cambió para siempre la geografía política de Chile.

 Uno de los aspectos fundamentales de la formación del movimiento obrero en Chile es que estaba compuesto por obreros, y no por una élite obrerista o intelectuales que asumían posturas obreristas. Fueron los obreros quienes dieron identidad a su organización y, para ello, crearon los medios adecuados que les permitieran establecer un mecanismo de denuncia y defensa de sus intereses.

 Cuando se habla de educación y formación de los trabajadores en Chile, no se puede omitir la figura más importante creada por los propios trabajadores y que dedicó sus sueños a defender al obrero de su tiempo: don Luis Emilio Recabarren. Había que educarse: para eso crearon las sociedades mutualistas. Había que crear instancias superiores de organización: para eso se crearon los gremios y el sindicalismo. Había que defenderse: para eso crearon las huelgas organizadas como arma de lucha. Había que establecer transformaciones sociales: para eso crearon el cooperativismo, que fue una gran instancia revolucionaria cuyo objetivo apuntaba a socavar desde el interior del sistema las estructuras económicas y políticas. 

Y no fui sabio,
ni Mesías,
ni el padre de Chile,
ni el padre de la lucha,
sino
una urna obrera
que buscó respuesta en voz alta
y puso nombre a cada sollozo.

Y pienso, finalmente,
ahora que he muerto,
que alguna vez un niño,
vestido de niño,
con risa de niño,
me amará;
sin temor
a que la luz desaparezca
en medio de su canto.[vii]

 Don Luis Emilio Recabarren, guía de la conciencia nacional de Chile, supo instituir junto a los trabajadores una heroica lucha de liberación de los explotados chilenos, que terminó por politizar la conciencia laboral en un modelo de lucha a recrear, guardando ante estos nuevos desafíos la estricta identidad de grupo y nación.

 F. El concepto tecnológico como modelo 

 Si tenemos que hacer un alto para comprender lo que hoy acontece con las comunicaciones, sin duda debemos recular, calmar las pasiones y mirar la historia de la humanidad para buscar ejemplos que puedan servirnos de modelos adaptables a nuestra realidad.

 

El siglo XX se inicia con la imprenta; si bien esta data de los tiempos de Gutenberg era propiedad de la burguesía y hasta entonces sólo obedecía a sus necesidades. El mismo siglo concluye con la revolución tecnológica de la Internet, pero, al igual que la imprenta, en su inicio es de dominio exclusivo de la burguesía y de las clases pobres acomodadas, salvo raras excepciones. Este es un siglo que establece un medio de comunicación que aísla, al acentuar las diferencias de clase, equivalente al rol del teléfono en los años cincuenta.

 El fenómeno concebido bajo el nombre de Internet surgió con el fin de permitir al comercio la creación de un mercado globalizado y el control sobre los pobres menos pobres. Toda esta actividad se desarrolla mediante una dependencia económica, ahora no con salarios miserables, sino a través del crédito. El trabajador actual se transforma en esclavo de las compañías de crédito y debe trabajar para pagar los grandes intereses que estas imponen. Curiosamente, desde finales del siglo XIX, este modelo —sin Internet— ya existía en las oficinas salitreras, donde al trabajador se le pagaba con vales de mercancía que debía canjear en los almacenes de las mismas compañías (pulperías). Estos vales no alcanzaban a cubrir las necesidades del obrero, quien también debía pagar otros productos recibidos a crédito durante el mes para poder subsistir. En conclusión, los obreros pertenecían a las compañías y no podían abandonar sus sitios laborales hasta pagar sus deudas.

 Como en los tiempos de las salitreras, el trabajador pobre y el menos pobre han perdido la libertad y se han transformado en propiedad de los bancos, que son propiedad de las transnacionales.

 La Internet ofrece las mismas garantías a los trabajadores del mundo, pero sólo a aquellos que pueden comprar un aparato de computación que les permita entrar al mercado. Así, comprar un computador implica poseer cierta solvencia económica, transformando al comprador en un potencial cliente que terminará siervo de las multinacionales.

 La imprenta de 1900 se componía de maquinaria que imponía al trabajador el aprendizaje de metalurgia, electricidad y química; se debía conocer las características y principios de la tinta, las texturas y calidades del papel; había que realizar instalaciones de alta intensidad o voltaje para alimentar las prensas y regular los voltajes adecuados para su funcionamiento; y también había que hacer funcionar la linotipia, que creaba líneas completas de tipografía para agilizar la fabricación de los artículos. Allí, en el crisol, se fundían los metales, se aliaban y lentamente se iba deletreando las aspiraciones de los desposeídos. La linotipia fue para la imprenta lo que hoy es el proveedor de redes para el computador doméstico.

 Hoy nos vemos enfrentados a una tecnología que nos obliga a estudiar los diferentes lenguajes desarrollados para tales fines: desde la rudimentaria creación de documentos en formato HTML hasta los lenguajes y sublenguajes Perl, C, C++, AppleScript, Python, Tcl, Unix Shell, Visual Basic, Java, etc., sin considerar los múltiples programas que permiten ejecutar las funciones básicas de los ordenadores.

 A diferencia de la imprenta, donde se asocia una imagen a un objeto, la nueva tecnología posee un nivel de abstracción multidimensional que dificulta el aprendizaje. No es posible explicar a un ser humano el funcionamiento de la Internet, y menos qué es un ordenador, sin que la persona se encuentre frente al cuerpo en estudio y pueda experimentar sus niveles de funcionamiento.

 Mientras no logremos crear un programa de alfabetización tecnológica que obedezca a un programa políticoideológico, seguiremos siendo víctimas del voluntarismo y de la incapacidad política de los dirigentes de izquierda, quienes hasta ahora no logran comprender la perspectiva científica del rol de los medios de comunicación en las luchas sociales. Mientras no nos preparemos para tomar el control de los medios de comunicación, la izquierda seguirá siendo víctima de estos dirigentes discapacitados, que no han logrado sintetizar el esfuerzo de las grandes luchas por alcanzar el derecho a decir lo que se piensa y a defender con nuestras propias voces lo que se logra.

 Lo que sucede con el devenir del movimiento obrero en Chile se lo dejo a los historiadores, pues mi preocupación actual es citar un modelo de heroicidad que, estoy seguro, es un ejemplo a imitar por todos los seres libres de pensamiento y honestos de la tierra.

 Al hacer un recuento de lo que se le debe al movimiento obrero en Chile, o a los sostenedores de los diversos partidos de tendencia marxista, sin lugar a dudas nuestras conclusiones han de ser destinadas a aplaudir todo lo que han ganado los trabajadores para su bienestar.

  


[1] Luis Emilio Recabarren. El Pensamiento de Recabarren. Santiago, ed. Austral, 1971. II, Pág. 117.

[2] Oc. Tomo I, pag. 70

[3] Oc. Tomo I, pag.. 72

[4] El Trabajo. Tocopilla, 18 de julio 1903.

[5] La Democracia, Santiago 14 de diciembre 1900

[6] La Democracia, Santiago 7 de abril 1901

[7]Letelier-Ruz, Elias. Symphony: Recabarren Saluda a la flecha. Dorion, Quebec: Ed. The Muses' Company 1988 English\Castellan edition, trans. Ken Norris

 


 

Seguridad Política & Seguridad Estratégica

Ponencia
Encuentro Antiimperialista Mundial
Assisi  Umbría
Italia, agosto 2000
30 de julio - 6 de agosto 

 

 

 

1) Desde la prensa obrera a la Internet

a) Palabras preliminares
b) La creación
c) El despertar de los trabajadores
d) La prensa obrera
e) Formación de cuadros político-técnicos
f) El concepto tecnológico como modelo

 

2) La izquierda actual como enemigo de la izquierda

 

a) Incapacidad política de los dirigentes
b) Desconocimiento de la tecnología
c) Olvido histórico
d) La lucha política
e) Creación de cuadros técnico en comunicaciones
f) Estandarización del lenguaje como modelo cultural

 

3) Los servicios de Internet gratis

 

a) Arquitectura del lenguaje a través de los simbolismos
b) Internet gratis o caballo de Troya
c) Lectura de códigos
d) Identificación de grupo
e) Lenguajes y códigos
f) Infiltración generalizada

 

5) Informaciones no trasmisibles.

 

a) Ejemplos de transgresión a la seguridad
b) Los correos electrónicos
i) Correos CC
ii) Correos Bcc
iii) Correos de listas

 

4) Espías buenos y las tácticas del miedo

 

a) El síndrome 1984
b) Echelón
c) Un nuevo movimiento y una nueva amenaza
d) La tecnología del miedo
e) La trasparencia de los métodos coercitivos
f) El acceso a la información
g) Abandono de la militancia

 

6) El origen de la criptografía

 

a) Lenguaje natural y cognitivo
b) La necesidad del secreto
c) Estados de beligerancia
d) Burlar al enemigo
e) Desconcertar a grupos y a individuos f) La confianza en la seguridad 
g) ¿Qué es criptografía?
h) Fundamentos de Criptografía
i) Encriptar y descriptar
j) ¿Espionaje a domicilio o Caballo de Troya?
l) Los riesgos de la libertad
m) ¿Quién habla de contraespionaje?

 

8) Conclusion

 

 



[i] Luis Emilio Recabarren. El Pensamiento de Recabarren.  Santiago, ed.  Austral, 1971. II, Pág. 117.

[ii] Oc. Tomo I, pág 70

[iii] Oc. Tomo I, pág. 72

[iv] El Trabajo. Tocopilla, 18 de julio 1903.

[v] La Democracia, Santiago 14 de diciembre 1900

[vi] La Democracia, Santiago 7 de abril 1901

[vii]Letelier-Ruz, Elias. Symphony: Recabarren Saluda a la flecha. Dorion, Quebec: Ed. The Muses' Company 1988 English\Castellan edition, trans. Ken Norris