1) Introducción al movimiento obrero en Chile: desde la prensa obrera a la Internet
a)Palabras preliminares
b)La creación
c)El despertar de los trabajadores
d)La prensa obrera
e)Formación de cuadros político-técnicos
f)El concepto tecnológico como modelo
2) La izquierda actual como enemigo de la izquierda
a) Incapacidad política de los dirigentes
b) Desconocimiento de la tecnología
c) Olvido histórico
d) La lucha política
e) Creación de cuadros técnico
en comunicaciones
f) Estandarización del lenguaje como modelo cultural
3) Los servicios de Internet gratis
a) Arquitectura del lenguaje a través de los simbolismos
b) Internet gratis o caballo de Troya
c) Lectura de códigos
d) Identificación de grupo
e) Lenguages y códigos
f) Infiltración generalizada
5) Informaciones no trasmisibles.
a) Ejemplos de transgresión a la seguridad
b) Los correos electrónicos
i) Correos CC
ii) Correos Bcc
iii) Correos de listas
4) Espías buenos y las tácticas del miedo
a) El síndrome 1984
b) Echelón
c) Un nuevo movimiento y una nueva amenaza
d) La tecnología del miedo
e) La trasparencia de los métodos coercitivos
f) El acceso a la información
g) Abandono de la militancia
6) El origen de la criptografía
a) Lenguaje natural y cognitivo
b) La necesidad del secreto
c) Estados de beligerancia
d) Burlar al enemigo
e) Desconcertar a grupos y a individuos
7) La necesidad de utilizar PGP
a) ¿Qué es PGP y su origen?
b) La confianza en la seguridad
c) ¿Qué es criptografía?
d) Fundamentos de Criptografía
e) Encriptar y descriptar
f) ¿Espionaje a domicilio o Caballo de Troya?
g) Los riesgos de la libertad
h) ¿Quién habla de contraespionaje?
8) Conclusión

1) Introducción al movimiento obrero en Chile: desde la prensa obrera a la Internet
A. Palabras preliminares
Al
tener que referirme a los cambios que nos han impuesto las comunicaciones actuales,
considero imprescindible citar las proezas que otros seres humanos realizaron,
en otros tiempos, para que nos sirvan de modelo de lucha y organización.
Sin ser historiador, pese que mi poesía es un instrumento de la historia,
me veo en la obligación de hacer una breve reseña sobre un aspecto
del movimiento obrero en Chile, haciendo un paralelo entre el desafío
que constituyó la prensa para este movimiento, y lo que es para nosotros
la Internet. Creo que es fundamental detenerse ante los mecanismos que estos
trabajadores crearon para defender sus intereses y conquistar un mundo mejor,
especialmente hoy, cuando la izquierda sufre una fuerte depresión ideológica.
B. La creación
Las expresiones
del arte no son patrimonios de una sociedad económica, ni de una organización
política que cree saber el camino de la verdad, aunque aquellos que interpreten
el sentir social sean producto de esa misma realidad. El arte es una expresión
natural o cognoscitiva que se manifiesta en los diferentes estadios donde labora,
vive y recrea el ser humano. Desde la actitud espontánea al tararear
una melodía, a la necesidad de expresar los estados mentales de la realidad,
a través de formas estéticas que demandan la elaboración
de complejas psicoestructuras para poder describir o retratar el mundo circundante,
son expresiones naturales que celebran la libertad del ser humano.
Todas estas expresiones viven bajo
el asedio y se ven condicionadas por el dinero, ya sea mediante modelos de pensar,
vestir, caminar, cantar, pintar y escribir, o las otras tantas formas de recrear
el mundo inmediato. El objetivo es condicionar al ser humano a cierto estado
y modelo de vida que obedezca a las necesidades de un patrón económico
específico, negándole su libertad y derecho a soñar.
C. El despertar
de los trabajadores
Los modelos
de explotación establecen marcados hábitos de conducta y formas
de vivir que se transforman en tipos culturales, llevando al explotado a sumirse
en un naturaleza de mercancías que lo enajena de su propia identidad,
transformándolo en esclavo de un modelo que lo sume y consume como un
mero carburante de producción.
Para salir
de la miseria que imponen los grandes humanistas propietarios de los recursos
y medios de producción, el trabajador se organiza entre los trabajadores
y juntos, sueñan y elaboran mecanismos de defensa que les permita defender
sus intereses de explotados. No es extraño que durante la gestación
del movimiento obrero en Chile, la lucha se diera en torno a establecer cambios
culturales, no negándolos, sino que remplazando las oprobiosas expresiones
impuestas por el capital, por otras que obedecieran a las necesidades de los
trabajadores. Para ello, después de las grandes luchas orales, los trabajadores
establecieron organizaciones mutualistas que tenían como fin promover
un nivel de estructura que les permitiera una mejor defensa de la libertad.
Es así,
que después de muchos intentos de organización, con el perfil
de organización mutualista, se crea en el año 1909, la Federación
Obrera de Chile (F.O.Ch). Se adhieren a esta nueva institución las Uniones
gremiales que representan a los diversos sectores en que laboran los trabajadores.
Los marítimos, los ferroviarios, los mineros, etc., se encuentran representados
en la Federación Obrera de Chile.
“La
gran fuerza que anhelamos desarrollar no es para violentar y aplastar a
nadie, es a mi juicio para crear la nueva sociedad que ha de libertar a
capitalistas y obreros de la esclavitud del régimen en que viven,
no aplastando a una clase, sino construyendo con su actividad, su fuerza,
su inteligencia, elementos constructivos de la nueva sociedad libre...”[1]
Es en
el norte de Chile, donde se encontraban los grandes yacimientos de nitrato
y minerales. Allí, después de la Guerra del Pacífico,
se abrieron grandes centros industriales, formándose densas poblaciones
obreras, mientras que en el centro del país, la industria manufacturera,
producto de la explotación en el norte, comenzaba a adquirir un despegue
económico.
Fueron
importantes los primeros niveles de organización de los obreros. Aquí
se reconocen como hermanos de clase y dedican a intercambiar informaciones
que les permiten conocer lo que sucede en otros recintos laborales. Los obreros
realizaban actividades de carácter colectivo donde se introducían
textos recitados, pequeñas obras de teatro, cantos populares y otras
expresiones. Estas manifestaciones denunciaban el maltrato que recibían,
como también el placer de descubrirse unidos, en una misma lucha por
la libertad. Los trabajadores despertaban así, una conciencia como
necesidad de identificación y que se imitaba en otros centros de labor.
“La
educación, cada vez más desarrollada y más completa irá
elevando la cultura de los individuos y de la sociedad, contribuirá,
mientras más avancemos, hacia el porvenir a dotar a cada individuo
y, cada sociedad de una perfecta noción del derecho de la libertad”[2]
La transmisión oral había
llegado a su limite, se tenía que avanzar bajo un modelo inequívoco
y que no desvirtuara el pensamiento que alimentaban los nuevos requerimientos
de cambio de los trabajadores. Aquí, la necesidad de comunicación
impuso el primer cambio cultural a los obreros, quienes ya se preparaban para
asumir los desafíos de la nueva empresa. Si bien, el primer cambio
cultural lo establecen cuando se deciden a actuar en defensa de sus intereses,
en nuestro caso, tal acción se realiza cuando rompen con la trasmisión
oral y adquieren medios de prensa.
Durante todo este proceso, ya existía
el espionaje organizado. Los patrones se encargaban de monitorear el movimiento
de las masas obreras, intercambiando información por favoritismos.
Esto llevó muchos intentos de organización a que fallaran en
su gestación y que los que incitaban a estos niveles de desafío
fueran perseguidos. La persecución variaba desde una mera reprimenda
laboral a una golpiza en la oscuridad; desde la perdida del trabajo y el despojo
de los pequeños vienes, a la muerte accidental o el tiro a mansalva.
Es importante destacar que las policías privadas de estas empresas
constituían una amenaza directa para los trabajadores.
En la
medida que avanzaba el desarrollo orgánico de los obreros, quienes
creaban redes orales que se extendían a través del desierto,
llegando con cierto retardo a cubrir todo el país, se vieron enfrentados
al soplonaje que les minaba considerablemente el desarrollo.
El espionaje que realizan las compañías
y el Estado, impusieron a los obreros complejas astucias y niveles operativos
que los llevaron a crear mecanismos de defensa adecuados para tal fin. Era
normal que en una sociedad de extrema pobreza existieran los soplones, pues
estos consuetas de los Jefes, desesperados ante el sufrimiento, sólo
ven esta salida a la miseria que viven. Pero fue el estudio y reconocimiento
de esta manifestación anti-obrera lo que llevó a establecer
niveles de clandestinidad que transformaron en sombras entre las sombras
los primeros pasos de la lucha obrera. Todo no fue fácil, ante las
demandas organizadas con carácter general, el Estado, bajo la presión
del capital, respondió masacrando a grandes masas obreras, incluyendo
las mujeres y los niños.
D. La prensa
obrera
El estado
de conciencia de la masa obrera fue adquiriendo un nivel técnico que
los empujo a aprender el manejo de los medios de comunicación. Pero,
no bastaba con crear medios de información, sino que también
fue necesario que los trabajadores crearan programas de alfabetización,
los cuales estaban compuestos por otros trabajadores que, después de
las largas jornadas de trabajo, se reunían con los analfabetos para
que aprendieran a leer y pudieran comprender mejor a otros obreros que, en
otras parte de la tierra se batían por defender los mismos derechos.
La imprenta
obrera fue un valioso instrumento que cambió los métodos de
lucha de los trabajadores. Aquí se fue mostrando en forma didáctica
la explotación y al mismo tiempo, dando las posibilidades de organización
que permitieron al trabajador tomar iniciativas que invitaban a recrear su
realidad, creándose un fuerte contingente de intelectuales obreros,
que después se transformarían en el pilar ideológico
del país.
“La
prensa es un arma poderosa y los socialistas tienen un gran cariño
por la prensa y gastan gran actividad para su progreso. Desde las columnas
de la prensa el socialismo hace notar gráficamente los absurdos y defectos
monstruosos que existen todavía en el día de hoy amparados por
la sociedad burguesa y adoptados como costumbres.”[3]
El Estado, preocupado por la
conciencia que adquirían los trabajadores, actuó con inmediata
y firme decisión: Clausuraban las imprentas obreras, perseguían
a sus redactores, y en muchos casos, cuando los obreros descubrían
que la autoridad vendría a requisar sus valiosos instrumentos de liberación,
desarmaban las pequeñas imprentas y cada obrero se llevaba una pieza
para esconderla en su casa. Después que los aparatos inquisidores se
retiraban, ellos volvían a instalar las máquinas, en otros lugares,
para continuar con la necesidad de defender sus derechos y poder llegar a
todos los trabajadores.
“Procuraremos
obtener todo los que aspiramos por la fuerza de la razón, pero, si
los oídos de los dirigentes se quedan sordos, haremos sentir entonces
el efecto que produce la razón de fuerza, sin vacilaciones y al precio
que las circunstancias lo requieran”[4]
Para establecer
la creación de medios de prensa obrera, los trabajadores alcanzaron
a reunir grandes sumas de dinero, mediante actividades en beneficio al desarrollo
del trabajo comunicacional.
“La
prensa nace a la vida del periodismo obrero con el propósito de analizar...,
la emancipación de las clases oprimidas... No ha habido un solo diario
que haya dicho o que haya sabido interpretar nuestros propósitos con
las alturas de mira...”[5]
No tiene
importancia tratar de analizar las tendencias ideológicas que se fraguaban
al calor de la emancipación de la clase trabajadora, lo importante
es que estas constituían un despertar y como todos los despertares,
imponía direcciones ideologías en todos los sentidos, pero lo
más importantes, es que todas tenían una misma preocupación.
“Queremos
que todos contribuyan, en las diversas aspiraciones de cada cual, a dar cima
con los propósitos que nos son comunes. El deber de la prensa obrera
supone rebatir ideas del adversario o del enemigo.”[6]
E. Formación
de cuadros políticos
Unas
de las preocupaciones que se planteaban en la labor de defensa de sus necesidades,
fue el compromiso de defender esos derechos, poniendo fin a las actitudes
voluntariosas, las cuales, por su género, se transformaban en expresiones
impredecibles que no permitían establecer programas de trabajos adecuados
a la necesidad. Por otro lado, tales expresiones de voluntad espontánea,
eran una expresión carente de conciencia social por cuanto negaban
el compromiso real del obrero para con la lucha que se gestaba. Insistían
en instruir al trabajador, quien llegaba a establecer una conciencia que revitalizaba
a las organizaciones obreras.
Tuvieron que enfrentar muchas batallas y este fenómeno
ha sido acuciosamente estudiado por los responsables de esta área
de estudio, llevándolos a establecer interesantes teorías
sobre la vida de los obreros, y que no dejan de sorprender.
Al referirnos al movimiento obrero
en Chile, sin dudas que nos encontramos frente a un gran evento histórico,
que constituye un legado trascendental en la vida política y desarrollo
social de los chilenos, especialmente cuando este movimiento se sostuvo bajo
un carácter autodidacta y cambió para siempre la geografía
política de Chile.
Uno de los aspectos fundamentales de la formación
del movimiento obrero en Chile, es que estaba compuesto por obreros y no
por una elite obrerista o intelectuales que asumían posturas obreristas,
Fueron los obreros quienes dieron identidad a su organización y para
ellos crearon los medios adecuados que les permitiera establecer un mecanismo
de denuncia y defensa de sus intereses.
Cuando
se habla de educación y formación de los trabajadores en Chile,
no se puede omitir la más importante figura de los trabajadores, a
un hombre creado por ellos y que dedicó sus sueños en torno
a defender al obrero de su tiempo, don Luis Emilio Recabarren. Había
que educarse, para eso crearon las sociedades mutualistas; había que
crear instancias superiores de organización, para esos se crearon los
gremios y el sindicalismo; había que defenderse, para eso crearon las
huelgas organizadas como arma de lucha; había que establecer transformaciones
sociales, para eso crearon el cooperativismo, el que fue una gran instancia
revolucionaria con el objetivo que apuntaba a socavar desde el interior del
sistema las estructuras económicas y políticas.
“Y no fui sabio,
ni Mesías,
ni el padre de Chile,
ni el padre de la lucha,
sino,
una urna obrera
que buscó respuesta en voz alta,
y puso nombre a cada sollozo.
Y pienso, finalmente,
ahora que he muerto,
que alguna vez un niño,
vestido de niño,
con risa de niño,
me amará;
sin temor
a que la luz desaparezca
en medio de su canto.”[7]
Don
Luis Emilio Recabarren, guía de la conciencia nacional de Chile, supo
instituir, junto a los trabajadores, una heroica lucha de liberación
de los explotados chilenos, la que terminó por politizar la conciencia
laboral, en un modelo de lucha a recrear, guardando ante estos nuevos desafíos,
la estricta identidad de grupo y nación.
F. El
concepto tecnológico como modelo
Si tenemos
que hacer un alto para poder comprender lo que hoy acontece con las comunicaciones,
sin dudas que debemos recular, calmar las pasiones y mirar la historia de
la humanidad para buscar ejemplos que puedan servirnos de modelos que podamos
adaptar a nuestra realidad.
El siglo XX se inicia con la
imprenta, sin bien la imprenta data de los tiempos de Gutenberg. esta era
propiedad de la burguesía y hasta la fecha sólo obedecía
a esas necesidades. El mismo siglo concluye con la revolución tecnológica
de la Internet, pero al igual que la imprenta, en su inicio, es de dominio
exclusivo de la burguesía y las clases pobres acomodadas, salvo raras
acepciones. Este es un siglo que establece un medio de comunicación
que aísla, al acentuar las diferencias de clases, equivale al rol del
teléfono en los años cincuenta.
El fenómeno,
concebido bajo el nombre de Internet, fue con el fin de permitir al comercio
la creación de un mercado globalizado y el control sobre los pobres
menos pobres. Toda esta actividad, se desarrolla mediante una dependencia
económica, ahora, no con los salarios miserables, sino que a través
del crédito. El trabajador actual se transforma en esclavo de las compañías
de crédito y tiene que trabajar para pagar los grandes intereses que
estas compañías imponen. Curiosamente, desde finales del siglo
XIX, este modelo, sin Internet, se había creado en las oficinas salitreras,
donde al trabajador se le pagaba con vales de mercancía que tenía
que canjear en los almacenes que eran propiedad de las mismas compañías
(pulperías). Estos vales, “Economía es Riqueza”, no alcanzaban
a cubrir las necesidades del obrero, quien también tenía que
pagar otros productos que recibía a crédito durante el mes de
trabajo, para poder subsistir. En conclusión, los obreros pertenecían
a las compañías y no podían abandonar sus sitios laborales
hasta que no pagaran sus deudas.
Hoy,
al igual que en los viejos tiempos de las salitreras, el trabajador pobre
y el menos pobre ha perdido la libertad y transformado en propiedad de los
bancos, los que también son propiedad de las transnacionales.
La Internet
ofrece las mismas garantías a los trabajadores del mundo, pero solo
a aquellos que pueden comprar un aparato de computación que les permita
entrar al mercado, estableciéndose así, que comprar un computador
implica poseer una situación con cierta solvencia económica,
transformando al que compra, en un potencial cliente que terminará
siervo de las multinacionales.
Los
recursos económicos de un trabajador no permiten el acceso a la compra
de un computador, como tampoco incurrir en los gastos de comunicaciones que
implican, pero, para más desgracia, tampoco posee el acceso al conocimiento
que le permita desarrollar una conciencia en torno al empleo y manejo de estos
equipos de comunicaciones y trabajo. El acceso a la Internet en los países
pobres es un lujo muy oneroso.
La imprenta del 1900, se componía de maquinaria
que imponían al trabajador el aprendizaje de metalurgia, electricidad,
química; se tenía que conocer las características y
principios de la tinta, las texturas y calidades del papel; había
que realizar instalaciones eléctricas que alimentaran a las prensas
y regularan los voltajes adecuados para su funcionamiento, como también,
había que hacer funcionar la Linotipia, la cual creaba líneas
completas de tipografía para agilizar la fabricación de los
artículos. Aquí, en el crisol se fundían los metales,
se aliaban y lentamente se iba deletreando las aspiraciones de los desposeídos.
La Linotipia fue para la imprenta, lo que hoy es el proveedor de redes para
el computador doméstico.
Hoy
nos vemos enfrentados a una tecnología que nos obliga a estudiar los
diferentes lenguajes que se han desarrollado para tales fines. Desde la rudimentaria
creación de documentos en formato HTML a los lenguajes y sub-lenguajes
Perl, C, C++, AppleScript, Python, Tcl, Unix Shell, Visual Basic, java, etc.
sin tomar en consideración los múltiples programas que
permiten ejecutar las funciones básicas de los ordenadores.
A diferencia de la imprenta, donde
se asocia una imagen a un objeto, la nueva tecnología posee un nivel
de abstracción multidimencional que dificulta el aprendizaje. No es
posible explicar a un ser humano el funcionamiento de la Internet y menos,
que es un ordenador, sin que la persona se encuentre frente al cuerpo en estudio
y pueda experimentar los niveles de funcionamiento.
Lo que sucede con el devenir del
movimiento obrero en Chile, se lo dejo a los historiadores, pues mi preocupación
actual es citar un modelo de heroicidad que, estoy seguro, es un ejemplo a
imitar por todos los seres humanos libres de pensamiento y honestos de la
tierra.
Al hacer
un recuento de lo que se le debe al movimiento obrero en Chile, o a
los sostenedores de los diversos partidos de tendencia marxista, sin lugar
a dudas que nuestras conclusiones han de ser destinadas a aplaudir todo lo
que en han ganado los trabajadores para su bienestar.
[1] Luis Emilio Recabarren. El Pensamiento
de Recabarren. Santiago, ed. Austral, 1971. II, Pág.
117.
[2] Oc. Tomo I, pág 70
[3] Oc. Tomo I, pág. 72
[4] El Trabajo. Tocopilla, 18
de julio 1903.
[5] La Democracia, Santiago 14
de diciembre 1900
[6] La Democracia, Santiago 7
de abril 1901
[7]Letelier-Ruz,
Elias. Symphony: Recabarren Saluda a la flecha. Dorion, Quebec: Ed.
The Muses' Company 1988 English\Castellan edition, trans. Ken Norris
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