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Estoy mirando
a un viejo que escribe
y se arrastra
y arrastra
y
arrastra
a otros que quieren ser inmortales.
Con sus vidas monásticas
le hacen culto al gusano:
un beso
para el culo grande
que
está más arriba,
un desprecio
para todos
los
que se mueven abajo.
Un día embotelló
a un embajador pequeño
de título grande,
también a un cónsul
menos sabio.
Todos lo ven,
como yo lo estoy mirando:
sobre la mesa dejan la complicidad
y camuflar a la verde filaria.
Nadie
nadie
nadie
se quema
se quema
se
quema
como Nazim Hikmet
y Kerem .
Yo salgo a caminar
con estos versos
por
todas partes
y sólo el gusano sabe
por qué se enrosca
cuando
escucha mis pasos. |