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Cofrade, cántaro pisoteado:
la inmersa cumbre de tu nacimiento arcano
no soñó su flor decapitarse
en la alfarería secreta de la aurora.
Déjame levantar sobre
mis muertes
el cigüeñal dormido de tu historia:
procesión funeraria de la mudez sin reposo;
parlamento oscuro de la lluvia
hecha mercancía de alas rotas;
camuflada lentitud del cuarzo pagano;
expropiación del consorcio mojado de la lluvia.
Permíteme llorar
con mi boca rodada en la fatiga,
para llegar con mis besos de regada superficie
a la culminación hundida de tu nacimiento puro,
hasta amanecer en la copa de tu naufragio
como una invasión de flores desterradas:
¡Oh relámpago imperial de las plumas del agua! |