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Yo soy:
el hijo de un cristal nocturno;
el techo de los astros celestes;
la sonrisa estrellada del vacío.
Soy el enroscado encuentro
de los desaparecidos;
la navegada invasión de los elementos;
la metamorfosis desinformada del metal.
Soy el agua,
la permanencia del jaspe
y el movimiento terco del alcohol de manzana.
Soy el tímpano del
trueno
que se calma con la lluvia;
soy la insurrección de un discurso sin fin
y de todo aquello que no concluye. |